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          LA CIVILIZACIÓN MAYA
          Exposición organizada en colaboración con la Ruta Quetzal
          Hall del Instituto, de octubre a diciembre de 2008

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Acercar la civilización maya a la comunidad escolar es uno de los principales retos que afronta el programa “Taller de Restauración Quetzal”, coordinado por el profesor Jesús Luna y gracias a la contribución de Miguel de la Quadra Salcedo, director del programa “Ruta Quetzal BBVA”.
Gracias al trabajo realizado por los alumnos de 1ª de bachillerato del IES “Ciudad de los Ángeles”, esta exposición centrada en el grupo amerindio de los mayas quedará a disposición de cuantas instituciones públicas y privadas requieran su utilización.
Recorriendo esta exposición avalada por el Dr. Andrés Ciudad Ruiz. Catedrático de Historia de América de la Universidad Complutense de Madrid y formada por veintitrés paneles repletos de fotografías y diferentes materiales gráficos,  nos acercamos a esta civilización precolombina cuyos orígenes físicos se remontan a decenas de miles de años, pues los mayas son descendientes de los inmigrantes asiáticos que atravesaron el estrecho de Bering hace 35.000 años, y aunque con el tiempo adquirieron caracteres físicos propios, mantienen el sustrato mongoloide común.
Ocupaban y ocupan hoy un territorio que incluye la península de Yucatán, Guatemala, Belice, parte de los estados mexicanos de Tabasco y Chiapas y parte de Honduras y El Salvador. Esta destacadísima civilización no es homogénea: se diferencian tres periodos que van del preclásico (2000 a.C.- 100 d. C), al clásico (100 d.C.-1000 d.C.) y al postclásico (1000 d.C.-1550 d.C.). En la horquilla que va de los años 600 a 800 puede datarse el apogeo de los mayas, según se deja notar en el tamaño de sus centros, desarrollo demográfico y manifestaciones artísticas, culturales o tecnológicas.
Los paneles nos muestran las interesantes aportaciones de esta cultura fuertemente jerarquizada a través de la arquitectura, pintura, cerámica, matemáticas, astronomía, poesía, religión, sociedad, lenguaje, utensilios, vestimenta, juegos…, o bien a través del sistema complejo y aún lleno de enigmas de su escritura.
Por citar algún ejemplo de las incontables curiosidades que nos depara la lectura de los paneles, nos llama la atención que, a pesar de ser una cultura tan avanzada, los mayas no hayan hecho uso de la rueda (quizá por la orografía del terreno, o por la carencia de animales de carga). Respecto a los metales, no conocían la metalurgia pero sin embargo usaban algunos metales como adornos.
Pero si algo que nos ha sorprendido en esta exposición es el significado que otorgaban al juego de pelota, una pesada bola de caucho, que no parece tanto “juego” si pensamos  en los significados cosmológicos y sociales que se le otorgaban. Y más llamativo aún: los ritos de sangre “voluntarios” en los que los participantes extraían un considerable volumen de sangre de su propio cuerpo (de la lengua, pene y orejas principalmente). El dolor que les provocaban los punzones proporciona a los sacrificados un estado de  trance alucinatorio que les aproximaba a los dioses.
¿Qué queda hoy de los mayas? Actualmente la población maya alcanza unos seis millones de habitantes; hablan unas veintinueve lenguas de la familia maya que en pequeña proporción están en situación de monolingüismo y continúan en parte sus creencias religiosas y costumbres cotidianas.

 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
la versión castellana de esta página ha sido trabajada en el aula TIC del I.E.S. "Ciudad los Ángeles" de Madrid